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Discografía

Kosmogonías

2010, Berro Guetto Música

Berrogüetto se aproxima a la ciencia para acercarnos su universo e su filosofía. Nos invitan a parar y mirar hacia arriba.

Plutón

Hay un grito que nace de las entrañas y se retuerce por las estrañas, incendia la epidermis y despereza el pensamiento. No sabemos donde nace, ni hacia donde se dirige pero nos hace vibrar, arrullados por ese murmullo cósmico que nos convierte, también a nosotros, en eternidad. Ha costado sangre, sudor y lágrimas abandonar la perspectiva geocéntrica del universo y sustituirla por la visión copernicana para entendernos como seres frágiles en una nueva realidad en que se entrecruzan el plano temporal y el espacial.

El horizonte de sucesos nos aleja de la violencia gravitatoria del agujero negro y nos impide ir más allá. También regresar, atrapados en una espiral ensordecedora de gases y materia y energías llamadas oscuras. Por eso, proyectamos formas imaginarias en el planisferio para comprender lo que nos rodea. Buscamos los anillos de Saturno, el brillo de Venus, la silenciosa verdad de la Estrella Polar, la gigantesca grandeza de Júpiter y, como los antiguos navegantes, marcamos rumbo a la Cruz do Sur. Abrimos los ojos aterrados por la luz que viene del pasado remando a través de miles de años. Admiramos las lluvias de meteoros y tememos la evidencia de los tizones que anuncian el paso de las ánimas.

La noche nos ofrece desnuda la confluencia viva del pasado y del presente, de lo cercano y lo alejado en un mismo pestañeo. No lo hace en silencio. El corazón del universo viene moliendo a lomos de los siglos su tictac incansable. Nos habla a través de la luz y del murmurar deshilachado de las radios desintonizadas, de las hormigas que corretean en las televisiones viejas. No es fácil percibirlo.

Por fortuna existen cuerpos abiertos que atrapan las armonías y nos permiten sentir ese aliento cósmico, multiplicando así el grito iracundo y telúrico de los oprimidos del universo. Cuerpos abiertos que nos alertan con su quejido prodigioso sobre esas peligrosas afinaciones que sólo conducen al silencio estéril. Cuerpos abiertos que acompañan con su canto el éxodo forzoso de Plutón a la lista de los planetas enanos, exiliado de la celebridad de los ahora ocho planetas del sistema solar. Y son caricia y son denuncia.

Berrogüetto, cuerpo abierto en siete latidos, nos traslada esa infinita sinfonía, una voz que surge de tan dentro que incluso duele porque es nuestra propia voz hecha música. Ellos nos hacen soñar que otra música, otro orden cósmico es posible. Una armonía en la que estrellas dobles, planetas con anillos y satélites bailan una danza lenta de órbitas en un agarrado estelar en que las tensiones gravitatorias equilibran las fuerzas, deseclipsan las percepciones y evitan los traspiés. También la soledad del exilio de Plutón.

Y con ellos, en la noche estrellada, bailamos cometas de esperanza y tejemos kosmogonías tercamente posibles.

Rosa Aneiros
Ecometrías y relictos.

Dicen las malas lenguas que donde hay materia hay anti-materia, donde hai un quak, existe un anti-quark y cuando chocan, se aniquilan mutuamente. Partiendo de esta singularidad y por alguna razón, va a suceder un hecho sin precedentes. Por un apretadísimo margen, la materia gana una especie de pulso cuántico a la anti-materia, y así, como si del desgarrador grito de un recién nacido se tratara, se produce la Gran Explosión o Big Bang (como le llamó un astrónomo en tono jocoso, contrario a tal teoría).

En los primeros instantes del espacio-tiempo, las llamadas partículas elementales (bosones, fermiones, quarks, electrones...) iniciaban un caótico viaje, una auténtica fuga in crescendo y, debido a las altísimas temperaturas, desligadas, desarraigadas, sin orden ni concierto, como notas musicales sin un pentagrama que las sustentase, como una gran orquesta en proceso de afinación, generando una extraña sonoridad, sin melodía, sin armonía, sin compás...

Sólo cuando comenzó a enfriarse este caldo-sinfónico-cósmico, dichas partículas pudieron ligarse adecuadamente. Los quarks formaron protones y neutrones, estos los núcleos, que serían orbitados a su vez por electrones, a modo de nano-sistemas planetarios. De esta forma hicieron acto de presencia los primeros átomos, la primera luz. La gran orquesta ejecutaba, conjuntada, las primeras melodías, las primeras armonías del cosmos.

A partir de aquel momento, la obra musical más grande jamás compuesta inunda el espacio donde quiera que dirijamos una antena de radio. La llamada Radiación de Fondo Cósmica, el eco de aquel grito primigenio de un ser ansioso de ver la luz, acontecido hace catorce mil millones de años, tenemos aún hoy la extraordinaria oportunidad de sintonizarlo, pues una pequeña parte del sonido que hay entre las emisoras de una radio o la imagen entre los canales de un televisor en forma de ruido blanco viene siendo algo así como la banda sonora del universo.

Desde que la primera gota de inteligencia brilló en la humanidad, nuestra especie no dejó de asombrarse de la magnífica visión del espacio y, civilización tras civilización, jamás dejó de generar mitos, leyendas, cosmogonías que poetizaban el movimiento de los astros y su propia existencia. Sin embargo, cada paso que da la ciencia, cada nuevo descubrimiento, al tiempo que derriba antiguas creencias inconsistentes, parece que acentúa en vez de mermar esa sed creativa, esa necesidad de transmutar la emoción en nuevas melodías.

Parece que vivimos en una sociedad que deja poco o ningún tiempo para cualquier profundización. Quizás por ese motivo, Berrogüetto invita a detener por un momento el acelerado ritmo de la vida cotidiana y anima a la observación, a la contemplación del cielo nocturno. Invita también a la reflexión, a hacerse preguntas, cada uno a su manera, o simplemente a deleitarse con el que probablemente continúe siendo el mayor espectáculo para nuestros sentidos.

Quico Comesaña
  • 1
    Alalá da noite [4:34]
      Letras
    Música: Quico Comesaña / Xabier Díaz Letras: Manuel Rivas
  • 2
    Astrea [2:18]
     
    Música: Quico Comesaña
  • 3
    Igneominea [4:22]
     
    Música: Anxo Pintos
  • 4
    Líridas de abril [4:20]
      Letras
    Música: Tradicional/ Xabier Díaz / Guillerme Fernández Letras: Tradicional / Xabier Díaz
  • 5
    Planeta Can [5:06]
     
    Música: Quim Farinha
  • 6
    Cantar de Camiño [4:53]
      Letras
    Música: Tradicional/ Xabier Díaz / Guillerme Fernández Letras: Tradicional / Xabier Díaz
  • 7
    Nadir [4:38]
     
    Música: Santiago Cribeiro / Guillerme Fernández
  • 8
    Danza de Meirol [4:23]
      Letras
    Música: Tradicional/ Xabier Díaz / Guillerme Fernández Letras: Tradicional / Xabier Díaz
  • 9
    Ataque de jota [5:02]
     
    Música: Santiago Cribeiro
  • 10
    Caneta de poeta [4:28]
      Letras
    Música: Xabier Díaz / Guillerme Fernández Letras: Xabier Díaz
  • 11
    Esfericantus [4:34]
     
    Música: Anxo Pintos